jueves, 21 de julio de 2016

DIEZ AÑOS DEL RENACER DE SOMOGIL

Poza termal de Somogil en el verano de 2016
Hace diez años aproximadamente que volvió a manar la poza termal de Somogil  (Moratalla). Termal no porque sea de agua caliente, sino porque sus cristalinas aguas color turquesa, brotan burbujeando a una temperatura constante de unos 25ºC en verano e invierno. Temperatura muy superior a la del efímero Arroyo Hondares que discurre junto a ella por el fondo de la misma quebrada.

Hay ya una generación en Moratalla desfrutando de sus aguas que no la conoció seca como la conocí yo en 2005; como seca lo había estado durante más de veinte años. Muchos habían perdido toda esperanza y otros luchaban por recuperarla.

Este artículo es un homenaje a aquellas personas que, a mediados de la década pasada, hicieron posible "el milagro" de Somogil. De que ya llevemos más de diez años disfrutando de sus aguas y de que éstas sigan manando de forma natural día y noche desde entonces. Pero eso no ha sido casualidad o milagro, ni el resultado de unas lluvias abundantes en todos estos inviernos. Ha sido posible gracias a la ciencia hidrogeológica.
Creo recordar que fue durante la primavera de 2004 cuando la Comunidad de Regantes del Río Alharabe (con Francis, Andrés y Martín a la cabeza pero con muchos más detrás) pidieron a la Confederación Hidrográfica del Segura un estudio para que la poza, que en ese momento había vuelto a nacer -aunque duro poco aquel primer nacimiento- no dejara de manar nunca más.

Tanto el entonces Comisario de Aguas, el Biólogo Manuel Aldeguer como el Presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura, José S. Fuentes Zorita, acogieron la idea con ilusión.

La causa de que se hubiera secado era la siguiente: a finales de los 70 se había perforado un pozo por esa misma comunidad de regantes justo al lado de la poza de Somogil -por indicación de un "experto" de cuyo nombre no quiero acordarme-. 

En cuanto éste se ponía a bombear y enviar el agua por tubería hasta el río Alhárabe y de allí a las zonas de riego, la poza de Somogil se secaba. El bombeo del pozo bajaba la presión del agua subterránea en el interior de la falla y le quitaba la fuerza necesaria para que ésta emergiera en la poza termal.

Pues bien, en principio la solución era fácil. Sustituir el agua de ese pozo por la de otro alejado bastantes kilómetros de esa falla y que no volviera a funcionar nunca más.


En la parte superior de la imagen, dentro de la caseta blanca que se ve, está el pozo que secaba la poza de Somogil. Lleva parado más de 10 años. Algún día la horrorosa compuerta que se ve abajo a la derecha, será sustituida por las tradicionales tablas de madera que siempre tuvo.Foto de junio de 2016.

Paseando por el fondo seco de la poza de Somogil en febrero de 2005 con el periodista de La Verdad de Murcia Miguel Ángel Ruiz durante  un reportaje de Naturalmente para Canal 6.
El primer intento lo hicimos habilitando un pozo surgente que se encuentra junto al cauce del río Alharabe a unos 2 km aguas abajo (Somogil de abajo), pero no fue posible por el escaso caudal que daba.


Pozo artesiano surgente Somogil de Abajo
Mientras se encontraba la solución definitiva y para no poner a bombear el pozo Somogil en aquellos veranos de 2004 y 2005, se procedió a acometer obras para compartir el agua del pozo surgente del Camping de la Puerta con la Comunidad de Regantes del Río Alharabe.
Obras de acondicionamiento del pozo Camping La Puerta para instalar una T que permitiera el uso compartido con la Comunidad de Regantes del Río Alharabe.
La obra definitiva fue un sondeo de 400 metros de profundidad, muy complicado en su ejecución, que se perforó junto a la balsa de la comunidad de regantes que se encuentra antes de llegar al Camping de la Puerta. Distante 3 kilómetros al este de Somogil.


Ubicación de la Poza de Somogil y del pozo que la secó (izquierda) y del sondeo Alharabe que sustituyó ese pozo y distante de aquel unos 3 kilómetros. Fuente: Google Earth.
Aquí la sorpresa fue enorme y la alegría inmensa cuando la barrena que perforaba toco agua subterránea a tal presión, que salía sola por la boca del pozo a la balsa. Mayor alegría fue cuando se comprobó que ese chorro de unos 50 litros por segundo de agua que salía sin motores desde el interior de la tierra, era agua no solo apta para regar, no solo apta para beber, sino que también lo era para embotellar.


Momento de la perforación del pozo surgente Alhárabe.


Andrés, el responsable de los riegos de la Comunidad de Regantes en aquel momento, junto al chorro de agua del pozo Alharabe que se estaba terminando de acondicionar.

En agradecimiento, la Comunidad de Regantes del Río Alhárabe puso una placa en la balsa de riego que dice así:
"La Comunidad de Regantes del Río Alhárabe en agradecimiento a la Confederación Hidrográfica del Segura por la ejecución del sondeo surgente ALHÁRABE, cuyas aguas garantizan el mantenimiento de los regadíos tradicionales de Moratalla en circunstancias de sequía y la continuidad de la surgencia termal de Somogil, auténtico patrimonio natural de este pueblo y de sus gentes. Moratalla, 13 de noviembre de 2008".

Monolito natural con la placa de agradecimiento de la Comunidad de Regantes del Río Alharabe a la Confederación Hidrográfica del Segura por el pozo surgente Alhárabe
Este es un ejemplo, que algunos quieren esconder, de cómo se puede compatibilizar el disfrute de ver y bañarse en fuentes naturales, con el regadío sostenible y el desarrollo económico equilibrado. De cómo cuando las gentes y las administraciones van de la mano en defensa de un bien común, los objetivos se consiguen. 

Bebiendo agua del pozo surgente Alhárabe. Junio de 2016
Somogil. Junio de 201

Este es el modelo de desarrollo que tanto necesita las comarcas del interior de la cuenca del Segura, el de potenciar sus regadíos de leñosos de bajo consumo con aguas subterráneas, la comercialización de sus productos de calidad y la recuperación y conservación de sus fuentes. Algunas de esas fuentes hoy todavía secas, pero no por el cambio climático ni las sequías, sino por la codicia e ignorancia de muy pocos. Otras afortunadamente recuperadas por el simple hecho de parar un pozo o alejarlo de ellas: como la de Burete en Cehegín o la del Pulpillo en Yecla, entre otras. 

Confiamos en que el ejemplo de "Somogil" sea estudiado en colegios y universidades y su renacer sirva para recuperar otras muchas surgencias naturales de agua y fuentes de la región de Murcia y del mundo.

1 comentario:

  1. Yo veraneaba muy cerca, recuerdo aquello perfectamente, aun siendo un adolescente me di cuenta de lo que había pasado, estaba muy claro. Lleno de rabia no se me ocurrió otra cosa que llenar de piedras la zanja que habrían para derivar el agua extraída del pozo, poco daño para una retroexcadora, poca cabeza la de un quinceañero. Me alegré mucho cuando un día pasé y sentí de nuevo brotar el agua bajo la roca.

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